once
Puerto Escondido era… como un cúmulo de reggae clásico y caguamas interminablemente rápidas, y bailes y acentos, de rompés en vez de rompes y de barras de bar.
Y, después del atardecer en Punta Cometa, una menor de edad muy guapa se casó descalza con otro que llevaba un tatuaje en la espalda. No sé si el chamán tenía mucha idea de lo que estaba haciendo, pero al menos todo era blanco y había fuego. ¡Deberían hacer hogueras en todas las bodas!











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