Puede que funcione

por carracuca

y que en realidad, al abrir los ojos, todavía tenga abierto por la página 36 el libro Cómo hacer que todo cobre sentido. O Territorio comanche, quién sabe, La insoportable levedad del ser, quizá aquel The girls’ guide to hunting and fishing que sabía a barbacoa.

Puede que todo funcione, esta vez, que me quede para siempre en aquella cabaña junto al río, que consiga escribir el reportaje, que no vuelva a engordar diez kilos, que el perrito no aparezca muerto, que mi casa deje de rotar y yo consiga marcar las 100 cosas que Emma me sugirió, a su manera, que hiciese antes de desaparecer. Sólo tengo que despertarme de golpe, sin retazos de sueño, tirando la almohada el suelo y sonriéndole al día, las persianas abiertas:

– “Hoy estoy viva y todo irá igual de bien”.

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