Barrer jacarandas

por carracuca

como si las jacarandas fueran tu depresión crónica, o el salario mínimo interprofesional, o los domingos perdidos y en cierta manera malgastados en un sofá marrón. Marrón, ¿te lo puedes creer? Barrer jacarandas como si barriendo jacarandas pudieras acabar con todo y volverlo, de repente, amarillo.

Es lunes de barrer jacarandas y es un lunes más y te gustaría ver tus lunes como ves los de tu vecina de enfrente, distantes, organizados, perfectos -puede que hasta huelan a bizcocho-. Ver los lunes con un cristal salpicado de por medio los hace más llevaderos, más jueves.

Barres los lunes concentrado, la gorra caída sobre la frente, el palillo asomando por la comisura izquierda de la boca. No te das cuenta ni de que paso a tu lado tarareando una canción. Jacaranda mimosifolia, te cantaría, sonriendo, si me mirases. No es que yo lo sepa: lo he mirado en Wikipedia.

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