Como Johnny Cash

por carracuca

Fundido a negro y, más que una mesa, un bodegón. Se me quitaron de repente, brutales, las ganas de escribir y en su lugar llegaron acordes de canela y de cilantro y estampados de cuadros, como si la vida fuera un pub irlandés en medio de una tormenta y yo la camarera que entrega monedas de libra con la mano lánguida.

Por cierto, no se te escapó ni una lágrima al ver el National Express que se escurría de la estación a aquella hora indecente dejando atrás el campanario, las marcas blancas, las pintas de cerveza.

Te marchaste como Johnny Cash.

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