por carracuca

[…] -Dice la abuela que vamos a volar.
Lo intentaron en el patio de la escuela y en la calle. Corrían en círculos o en línea recta, hasta caer extenuadas. Se dieron unos cuantos porrazos desde los pretiles.
Elsa sumergió la cabeza y la abuela le dijo:
-Van a volar en el verano.
Llegaron las vacaciones. Las familias viajaron a balnearios diferentes.
A fines de febrero, Elsa volvía con sus padres a Buenos Aires. Ella hizo detener el coche ante una casa que no había visto nunca.
Ale abrió la puerta.
-¿Volaste? -preguntó Elsa.
-No -dijo Ale.
-Yo tampoco -dijo Elsa. Se abrazaron llorando.

Días y noches de amor y de guerra (Eduardo Galeano).

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