por carracuca

Vicente Torres (en la cama), enfermo de corazón, avaló con su casa el crédito hipotecario de su hijo. A su lado, su cuñada y su nieto Jonatan. / ÁLVARO GARCÍA (EL PAÍS)

Vicente Torres, 74 años. Un anciano enfermo que avaló a su hijo

CARMEN PÉREZ-LANZAC, MADRID (EL PAÍS)

Difícil olvidar la imagen de Vicente Torres, un tapicero de 74 años, postrado en su cama, recien operado del corazón y con un trombo en una pierna, y a punto de ser desahuciado por ser el avalista de un préstamo hipotecario que su único hijo nunca terminó de pagar. Con el anciano vivía también un nieto, Jonatan Torres, de 24 años, que se hinchó de llorar cuando —gracias a la presión ejercida por los activistas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y de la asamblea 15-M del barrio de Carabanchel (Madrid)—, se paralizó el desalojo. En 2004, el hombre firmó un préstamo hipotecario de 170.000 euros con una financiera. Finalmente, Vicente logró un acuerdo: podrá permanecer en el piso a cambio de un alquiler de 150 euros. Pero cuando fallezca, la vivienda pasará a manos de la financiera.

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