por carracuca

Me encontré a una vecina de mi pueblo. Yo acababa de llegar, caminaba deprisa saludando. A ella se le había muerto el marido hacía poco. Eran novios desde los quince años. Le pregunté qué tal estaba, como a casi todos. Me respondió que bien, que de salud se mantiene, que tiene algunos parientes. “Pero a veces me siento… como un ave sin rumbo, ¿sabes?”.

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