por carracuca

amé a un hombre

pero lo dejé ir.

amé a 400 hombres,

pero los dejé ir.

no son estaciones: no vuelven.

son hojas brillantes, verde tierno,

no las veo hacerse otoño;

amé a dos mil hombres

y supe por el sabor de la piel

el abrazo,

el sudor amargo,

que vendrían a la vez

a cantar canciones de cantina

que son canciones para dormir nenes;

supe que vendrían adoloridos de tanto ser sí mismos

serían larvas y dinosaurios amables

mis dos mil hombres uno solo

llenos de imperfecciones

como un pay de manzana tiene manzana dentro,

dientes de una misma boca que besa y se entreabre cuando queda dormida;

dos mil camastros de playa, dos mil toallas y dos mil bebidas con hielo

mesitas al lado de los camastros, vista a un mar, cualquiera,

el efecto debe ser azul y la luz intensa:

foto vertical: luz cayendo sobre dos mil hombres tomando sol;

torsos desnudos, leyendo, piernas flexionadas;

dos mil hombres premoniciones

hablando solos

sintiendo solos

estamos armando un solo ejército de amantes

plenos, armados hasta los dientes,

de piel, saliva, huesos, vista al mar sobre la pendiente,

la batalla soy yo;

amar es perderlo todo

o trepar al árbol más alto y tirarse así

sin pensar dos veces

sin pensar dos veces (Brenda Ríos)

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